sábado, 12 de marzo de 2016

Recuerdos.

         Los recuerdos te hacen arrepentirte.  Deseas volver al pasado y haber aprovechado mejor el momento. O si es un recuerdo no deseado, aspiras haber hecho las cosas de manera diferente. 

        Los recuerdos te hacen desviar la mirada continuamente y te desprenden del mañana llevándote al ayer provocando preocupaciones y pesadumbre en tu interior. 

        Los recuerdos te hacen llorar, crean ese nudo en tu garganta cuando recapitulas algún suceso que dejo una marca en ti y sabes que nunca volverá a pasar pero, por otro lado, también están los recuerdos que te hacen liberar lágrimas de remordimiento y esos, debo admitir, son los recuerdos que más duelen. 

        Pero la mayoría de las veces, los recuerdos son los que te hacen sonreír. 

        La memoria de una persona es impresionante. Allí se encuentra la reminiscencia, y es alucinante como hacer un par de cosas en tu cabeza te puede llevar a sonreír o incluso reír en cuestión de segundos.

       Los recuerdos te transportan. 

       Tienen la capacidad de conducirte al momento exacto cuando todo era felicidad para ti, ese instante donde sólo estabas riendo y pensando en lo hermosa que es la vida y lo bien que se siente estar acompañada/o por las personas adecuadas. Esos, debo decir, son los recuerdos que valen la pena rememorar. 

      Cuando te arrepientas de algo sucedido en el ayer; piensa en las sonrisas que se te escaparon gracias a esa equivocación.

      Cuando te empieces a preocupar más por tu pasado que por tu futuro; medita en las carcajadas que saldrán de tu interior dentro de unos años mientras te dices ''¿Por qué me preocupaba por algo como eso?''.

      Cuando no puedas más y te dejes ganar por tus recuerdos más dolorosos; trata de trasladarte a esa ocasión cuando tu estómago te dolió de tanto reír y convierte esas lagrimas de tristeza en lágrimas de felicidad.


      Y es así, amigo lector, como aprenderás a manejar tus recuerdos de la manera más adecuada,

      
      Suerte. 



domingo, 6 de marzo de 2016

Si en un futuro...

Si en un futuro nuestras miradas se vuelven a cruzar,
 no estaré segura si podré resistirme al
negro oscuro de tus ojos.

Si en un futuro nuestras risas se vuelven a abrazar,
no estaré convencida de si podré 
abstenerme a decirte lo tanto
que siempre me gustó tu sonrisa.

Si en un futuro nuestras manos se vuelven a juntar,
 dudo mucho poder evitar susurrarte
 lo confortante que
 es tu piel junto a la mía.

Si en un futuro nuestros labios se llegan a entrelazar
estoy segura que de mi boca se escapara un
te amo lleno de descuido luego de haber sido
escondido por tanto tiempo.

Si tan solo existiera un futuro para ambos... 

miércoles, 2 de marzo de 2016

Ojalá.

Ojalá yo te importara lo suficiente.

      Lo suficiente cómo para que me des lo buenos días y las buenas noches, como para que me mires sin yo darme cuenta, como para que sonrías cuando me veas sonreír, como para que quieras escuchar mis problemas, como para que me hagas reír cuando más lo necesito, como para que me fastidies para llamar mi atención, como para compararme con la luna o el sol o, simplemente, como para quererme aunque yo no te quiera.

Ojalá.